un guerrero lucha asta el final y el sabe que al final vendra su recompensa
Con la katana en las manos
Matarias por amor ?
miércoles, 10 de agosto de 2011
miércoles, 18 de mayo de 2011
EL CREDO DEL SAMURAI
El Credo del Samurai
- No tengo parientes, Yo hago que la Tierra y el Cielo lo sean.
- No tengo hogar, Yo hago que el Tan T ien lo sea.
- No tengo poder divino, Yo hago de la honestidad mi poder divino.
- No tengo medios, Yo hago mis medios de la docilidad.
- No tengo poder mágico, Yo hago de mi personalidad mi poder mágico.
- No tengo cuerpo, Yo hago del estoicismo mi cuerpo.
- No tengo ojos, Yo hago del relámpago mis ojos.
- No tengo oídos, Yo hago de mi sensibilidad mis oídos.
- No tengo extremidades, Yo hago de la rapidez mis extremidades.
- No tengo leyes, Yo hago de mi auto-defensa mis leyes.
- No tengo estrategia, Yo hago de lo correcto para matar y de lo correcto para restituir la vida mi estrategia.
- No tengo ideas, Yo hago de tomar la oportunidad de antemano mis ideas.
- No tengo milagros, Yo hago de las leyes correctas mis milagros.
- No tengo principios, Yo hago de la adaptabilidad a todas las circunstancias mis principios.
- No tengo tácticas, Yo hago del vacío y la plenitud mis tácticas.
- No tengo talento, Yo hago que mi astucia sea mi talento.
- No tengo amigos, Yo hago de mi mente mi amiga.
- No tengo enemigos, Yo hago del descuido mi enemigo.
- No tengo armadura, Yo hago de la benevolencia mi armadura.
- No tengo castillo, Yo hago de mi mente inamovible mi castillo.
- No tengo espada, Yo hago de mi No mente mi espada.
jueves, 5 de mayo de 2011
DOLOR
El deportista te lo puede decir, que para tener una victoria, primero necesita sentir el dolor en sus músculos; y una madre te dirá el dolor del parto, antes de disfrutar la victoria de tener un hijo en sus brazos.
“Dios susurra y habla a la conciencia, a través del placer; pero le grita mediante el dolor: el dolor es su megáfono para despertar a un mundo adormecido”.
El dolor es una realidad inevitable de la vida. Podemos aceptar el dolor y crecer en la vida a través de él; si corremos en la vida huyendo del dolor, al final, terminaremos eliminando los sanos placeres de la vida, ya que el dolor da a luz los mejores y sanos placeres de la vida.
¿Recuerdas la última vez, que tuviste que limitarte por un yeso en tu pierna?
Que dolor sentirse limitado, pero luego…muy luego tuviste el placer sano de volver a correr.
La clave en la vida no está en evitar, huir o eliminar el dolor de la vida, porque eso es imposible, pero “si podemos” ver un mejor camino…el camino de aceptar, crecer y madurar en medio del dolor.
“El dolor es, él mismo, una medicina”
¿Qué es en una última instancia el dolor?
Es simplemente el precio que se paga por el placer, es el precio que paga el estudiante pasando noche enteras preparándose para tener el placer de la graduación, es el precio que se paga, construyendo una buena relación para tener un buen matrimonio, es el precio de la madre en el parto... para tener a su hijo cerca de su corazón.
Vivimos en un mundo instantáneo, donde nadie quiere pagar el precio del dolor. Hoy se pueden obtener títulos sin estudiar, cosas sin pagar y hasta hijos sin engendrar, pero todos sabemos… que el placer, no es el mismo.
Decadencia de la vida es perseguir la comodidad, sin ningún precio por pagar. Cuando un ser humano, una familia o una sociedad busca el placer, la comodidad y la vida sin dolor, sabemos que se está tomando el camino peligroso y la vida sin raíces. Muchos imperios mundiales cayeron, porque buscaron la comodidad sin pagar el precio y se abrieron a la decadencia de ellos mismos.
“El verdadero dolor, el que nos hace sufrir profundamente, a veces serio y constante hace al hombre reflexivo; incluso los pobres de espíritu, se vuelven más inteligentes, después de un gran dolor.
Muchos evitan el dolor por el temor.
Conocí a ese hombre, quién por 20 años se negó a visitar un odontólogo… por temor al dolor.
A menudo “el temor al dolor, es peor que el dolor mismo” pues la visita al dentista, no duraría más de una hora. El dolor de una inyección puede ser de solo segundos pero tener temor al dolor… puede alargarse por horas o años.
La verdad es que cuando evitamos pagar el precio del dolor, olvidamos que siempre, tarde que temprano tenemos que pagar el precio; pero cuando yo lo prolongo… lo pago con intereses.
El dolor es pasajero, pero los resultados pueden ser eternos.
“El dolor busca siempre la causa de las cosas, mientras que el bienestar se inclina a estar quieto y a no volver la mirada atrás”.
Dios nos creó como seres humanos no como robots. Los robots no sienten dolor, pero los seres humanos sí.
La belleza del dolor no solo está en lo que logramos después de sentirlo, sino en la compañía eterna de Dios, quién está a nuestro lado para consolarnos, fortalecernos y darnos de su Espíritu.
Una de las herramientas que Dios usa para hacernos crecer, es la “riqueza del dolor” que nos impulsa a vencer nuestras limitaciones y a reparar nuestras almas.
“Porque no menospreció ni rechazó el dolor del afligido, ni de él escondió su rostro, sino que cuando clamó a él, lo escuchó”. Salmo 22:24
“El Señor lo sostendrá en el lecho del dolor; ablandará su cama en la enfermedad”.
Vivimos cada día en una encrucijada para escoger entre la vida y la muerte, la libertad o la esclavitud, la realidad o el escapismo y esa decisión siempre lleva implícito el dolor..
Esfuerzo, es un proceso de la vida por donde todos tenemos que ir y ese esfuerzo, implica dolor. Tenemos muchas lecciones cruciales que aprender, conflictos que resolver y metas que alcanzar, pero nada de eso está exento del dolor; es el dolor de crecer - el dolor de madurar - el dolor de triunfar - y el dolor de morir… para poder vivir.
Si nunca saltamos al río…jamás llegaremos a la otra orilla.
No más quejas ni lamentos por el dolor que sentimos, pongamos la mirada en la meta, para no perder los minutos en el dolor que sentimos en las piernas al correr.
Aprendamos a “aceptar el dolor” de enfrentar la realidad y así, encontrar la verdad de nuestra vida. No le temas más al dolor y véalo, como el canal del crecimiento de su vida interior.
Hay una herencia infinita que crece como una dulce planta en nuestro ser interior…esa planta, duele cuando crece; como le duele al gusano el liberarse del capullo para luego tener el placer de volar como una mariposa.
“El signo más evidente de que se ha encontrado la verdad es la paz interior”.
La semilla que cae a tierra, la humedad la pudre y quebranta su corteza y entonces… la vida surge.
El dolor de tu vida está quebrantando la dureza del alma, para liberar la vida de Dios dentro de ti.
Comienza a alabar a Dios, mira la grandeza de su amor, por tu mirada en el balón, no en el dolor de tus piernas y avanza con firmeza, para lanzarlo y anotar los puntos finales del campeonato de tu vida interior y entonces… solo entonces, tendrás el placer de tener el trofeo en tus manos.
“Dios susurra y habla a la conciencia, a través del placer; pero le grita mediante el dolor: el dolor es su megáfono para despertar a un mundo adormecido”.
El dolor es una realidad inevitable de la vida. Podemos aceptar el dolor y crecer en la vida a través de él; si corremos en la vida huyendo del dolor, al final, terminaremos eliminando los sanos placeres de la vida, ya que el dolor da a luz los mejores y sanos placeres de la vida.
¿Recuerdas la última vez, que tuviste que limitarte por un yeso en tu pierna?
Que dolor sentirse limitado, pero luego…muy luego tuviste el placer sano de volver a correr.
La clave en la vida no está en evitar, huir o eliminar el dolor de la vida, porque eso es imposible, pero “si podemos” ver un mejor camino…el camino de aceptar, crecer y madurar en medio del dolor.
“El dolor es, él mismo, una medicina”
¿Qué es en una última instancia el dolor?
Es simplemente el precio que se paga por el placer, es el precio que paga el estudiante pasando noche enteras preparándose para tener el placer de la graduación, es el precio que se paga, construyendo una buena relación para tener un buen matrimonio, es el precio de la madre en el parto... para tener a su hijo cerca de su corazón.
Vivimos en un mundo instantáneo, donde nadie quiere pagar el precio del dolor. Hoy se pueden obtener títulos sin estudiar, cosas sin pagar y hasta hijos sin engendrar, pero todos sabemos… que el placer, no es el mismo.
Decadencia de la vida es perseguir la comodidad, sin ningún precio por pagar. Cuando un ser humano, una familia o una sociedad busca el placer, la comodidad y la vida sin dolor, sabemos que se está tomando el camino peligroso y la vida sin raíces. Muchos imperios mundiales cayeron, porque buscaron la comodidad sin pagar el precio y se abrieron a la decadencia de ellos mismos.
“El verdadero dolor, el que nos hace sufrir profundamente, a veces serio y constante hace al hombre reflexivo; incluso los pobres de espíritu, se vuelven más inteligentes, después de un gran dolor.
Muchos evitan el dolor por el temor.
Conocí a ese hombre, quién por 20 años se negó a visitar un odontólogo… por temor al dolor.
A menudo “el temor al dolor, es peor que el dolor mismo” pues la visita al dentista, no duraría más de una hora. El dolor de una inyección puede ser de solo segundos pero tener temor al dolor… puede alargarse por horas o años.
La verdad es que cuando evitamos pagar el precio del dolor, olvidamos que siempre, tarde que temprano tenemos que pagar el precio; pero cuando yo lo prolongo… lo pago con intereses.
El dolor es pasajero, pero los resultados pueden ser eternos.
“El dolor busca siempre la causa de las cosas, mientras que el bienestar se inclina a estar quieto y a no volver la mirada atrás”.
Dios nos creó como seres humanos no como robots. Los robots no sienten dolor, pero los seres humanos sí.
La belleza del dolor no solo está en lo que logramos después de sentirlo, sino en la compañía eterna de Dios, quién está a nuestro lado para consolarnos, fortalecernos y darnos de su Espíritu.
Una de las herramientas que Dios usa para hacernos crecer, es la “riqueza del dolor” que nos impulsa a vencer nuestras limitaciones y a reparar nuestras almas.
“Porque no menospreció ni rechazó el dolor del afligido, ni de él escondió su rostro, sino que cuando clamó a él, lo escuchó”. Salmo 22:24
“El Señor lo sostendrá en el lecho del dolor; ablandará su cama en la enfermedad”.
Vivimos cada día en una encrucijada para escoger entre la vida y la muerte, la libertad o la esclavitud, la realidad o el escapismo y esa decisión siempre lleva implícito el dolor..
Esfuerzo, es un proceso de la vida por donde todos tenemos que ir y ese esfuerzo, implica dolor. Tenemos muchas lecciones cruciales que aprender, conflictos que resolver y metas que alcanzar, pero nada de eso está exento del dolor; es el dolor de crecer - el dolor de madurar - el dolor de triunfar - y el dolor de morir… para poder vivir.
Si nunca saltamos al río…jamás llegaremos a la otra orilla.
No más quejas ni lamentos por el dolor que sentimos, pongamos la mirada en la meta, para no perder los minutos en el dolor que sentimos en las piernas al correr.
Aprendamos a “aceptar el dolor” de enfrentar la realidad y así, encontrar la verdad de nuestra vida. No le temas más al dolor y véalo, como el canal del crecimiento de su vida interior.
Hay una herencia infinita que crece como una dulce planta en nuestro ser interior…esa planta, duele cuando crece; como le duele al gusano el liberarse del capullo para luego tener el placer de volar como una mariposa.
“El signo más evidente de que se ha encontrado la verdad es la paz interior”.
La semilla que cae a tierra, la humedad la pudre y quebranta su corteza y entonces… la vida surge.
El dolor de tu vida está quebrantando la dureza del alma, para liberar la vida de Dios dentro de ti.
Comienza a alabar a Dios, mira la grandeza de su amor, por tu mirada en el balón, no en el dolor de tus piernas y avanza con firmeza, para lanzarlo y anotar los puntos finales del campeonato de tu vida interior y entonces… solo entonces, tendrás el placer de tener el trofeo en tus manos.
viernes, 15 de abril de 2011
La comparación entre la ciencia de las artes marciales y la carpintería
Como el maestro carpintero es el director y organizador general de los
carpinteros, su obligación de maestro carpintero es comprender las
leyes del país, averiguar las normas de cada localidad y atender a las
regulaciones del propio establecimiento carpintero.
El maestro carpintero, por conocer las medidas y dibujos de toda clase
de estructuras, emplea gente. A este respecto, el maestro carpintero es
lo mismo que el maestro guerrero.
Al escoger la madera para construir una casa, la que es recta, está libre
de nudos y tiene un buen aspecto puede ser utilizada como columna. La
que tiene algunos nudos, y no es recta ni fuerte, puede ser utilizada
como columna trasera. La que es algo débil, pero no tiene nudos y
parece buena, es utilizada de diversas formas para construir umbrales,
dinteles y biombos. La que tiene nudos y está retorcida, pero, sin
embargo, es fuerte, se utiliza teniendo en cuenta la existencia de dichos
elementos de la casa. Entonces ésta durará mucho tiempo.
Incluso la madera con nudos, retorcida y no muy fuerte puede ser
utilizada como andamio, y posteriormente utilizada como leña.
Cuando el maestro carpintero dirige a los obreros, conoce sus diversos
niveles de capacidad y les asigna las tareas apropiadas. Algunos son
dedicados a construir el suelo, otros a las puertas y biombos, algunos a
los pórticos, dinteles, techos, etc. Al que no está cualificado le pone a
entarimar y a los aún menos cualificados a fabricar cuñas. Cuando el
maestro carpintero ejerce el discernimiento en la asignación de tareas,
el trabajo progresa sin dificultad.
La eficacia y el progreso continuo, la prudencia en todos los asuntos, el
reconocimiento del verdadero valor de los diferentes niveles de moral,
instalación de la confianza y la toma en consideración de lo que puede
ser razonablemente esperado y lo que no, todo esto son asuntos que
tiene presentes el maestro carpintero. El principio de las artes marciales
es exactamente igual.
lunes, 11 de abril de 2011
En las manosdel destino
Un gran general, llamado Nobunaga, había tomado la decisión de atacar al enemigo, a pesar de que sus tropas fueran ampliamente inferiores en número. Él estaba seguro de que vencerían, pero sus hombres no lo creían mucho. En el camino, Nobunaga se detuvo delante de un santuario Shinto. Declaró a sus guerreros:
-Voy a recogerme y a pedir la ayuda de los kamis.
Después lanzaré una moneda. Si sale cara venceremos, si sale cruz perderemos. Estamos en las manos del destino.
Después de haberse recogido unos instantes, Nobunaga, salió del templo y arrojó la moneda. Salió cara. La moral de las tropas se inflamó de golpe. Los guerreros creyeron firmemente que saldrían victoriosos, combatieron con una intrepidez tan extraordinaria que ganaron la batalla rápidamente.
Después de la victoria, el ayudante del general le dijo:
-Nadie puede cambiar el destino. Esta victoria inesperada es una prueba.
-¿Quién sabe? - respondió el general, al mismo tiempo que le enseñaba una moneda... trucada, que tenía cara en ambos lados.
-Voy a recogerme y a pedir la ayuda de los kamis.
Después lanzaré una moneda. Si sale cara venceremos, si sale cruz perderemos. Estamos en las manos del destino.
Después de haberse recogido unos instantes, Nobunaga, salió del templo y arrojó la moneda. Salió cara. La moral de las tropas se inflamó de golpe. Los guerreros creyeron firmemente que saldrían victoriosos, combatieron con una intrepidez tan extraordinaria que ganaron la batalla rápidamente.
Después de la victoria, el ayudante del general le dijo:
-Nadie puede cambiar el destino. Esta victoria inesperada es una prueba.
-¿Quién sabe? - respondió el general, al mismo tiempo que le enseñaba una moneda... trucada, que tenía cara en ambos lados.
sábado, 9 de abril de 2011
Un guerero...
Hay quienes:
... usan siempre la misma ,
... llevan amuletos,
... hacen promesas,
... imploran mirando al cielo,
... creen en supersticiones.
Otros:
... siguen corriendo aun cuando les tiemblan las piernas,
... siguen aunque se queden sin aire,
... siguen luchando cuando todo parece perdido,
... siguen como si cada vez fuera la ultima vez, convencidos de que la vida misma es un desafío.
Sufren,
... pero no se quejan porque saben que:
... el dolor pasa,
... el sudor se seca,
... el cansancio termina.
Pero hay algo que nunca desaparecerá:
... La satisfacción de haberlo logrado
En sus cuerpos:
... hay la misma cantidad de músculos
... en sus venas corre la misma sangre
Lo que los hace diferentes
Es su espíritu
La determinación de alcanzar la cima
Una cima a la que no se llega superando a los demás sino superándose a uno mismo
----------------------------------------------------------------
El Vencedor y el Perdedor
1. Cuando un vencedor comete un error, dice: "Yo me equivoque!"
Cuando un perdedor comete un error, dice: "No fue mi culpa."
2. Un vencedor trabaja duro y tiene mas tiempo.
Un perdedor está siempre "muy ocupado" para hacer lo que es necesario.
3. Un vencedor enfrenta y supera los .
Un perdedor da vueltas y nunca consigue resolverlos.
4. Un vencedor se compromete.
Un perdedor hace promesas.
5. Un vencedor dice: "Yo soy bueno, sin embargo no tan bueno como me gustaría ser."
Un perdedor dice: "Yo no soy tan malo como tantos otros."
6. Un vencedor , comprende y responde.
Un perdedor solo espera una oportunidad para hablar.
7. Un vencedor respeta aquellos que son superiores a el y trata de algo con ellos.
Un perdedor resiste aquellos que son superiores a el y trata de encontrar sus defectos.
8. Un vencedor se siente responsable por algo mas que solo su .
Un perdedor no colabora y siempre dice: "Yo solo hago mi trabajo."
9. Un vencedor dice: "Debe una mejor forma de hacerlo ..."
Un perdedor dice: "Esta es la forma que siempre lo hicimos."
... usan siempre la misma ,
... llevan amuletos,
... hacen promesas,
... imploran mirando al cielo,
... creen en supersticiones.
Otros:
... siguen corriendo aun cuando les tiemblan las piernas,
... siguen aunque se queden sin aire,
... siguen luchando cuando todo parece perdido,
... siguen como si cada vez fuera la ultima vez, convencidos de que la vida misma es un desafío.
Sufren,
... pero no se quejan porque saben que:
... el dolor pasa,
... el sudor se seca,
... el cansancio termina.
Pero hay algo que nunca desaparecerá:
... La satisfacción de haberlo logrado
En sus cuerpos:
... hay la misma cantidad de músculos
... en sus venas corre la misma sangre
Lo que los hace diferentes
Es su espíritu
La determinación de alcanzar la cima
Una cima a la que no se llega superando a los demás sino superándose a uno mismo
----------------------------------------------------------------
El Vencedor y el Perdedor
1. Cuando un vencedor comete un error, dice: "Yo me equivoque!"
Cuando un perdedor comete un error, dice: "No fue mi culpa."
2. Un vencedor trabaja duro y tiene mas tiempo.
Un perdedor está siempre "muy ocupado" para hacer lo que es necesario.
3. Un vencedor enfrenta y supera los .
Un perdedor da vueltas y nunca consigue resolverlos.
4. Un vencedor se compromete.
Un perdedor hace promesas.
5. Un vencedor dice: "Yo soy bueno, sin embargo no tan bueno como me gustaría ser."
Un perdedor dice: "Yo no soy tan malo como tantos otros."
6. Un vencedor , comprende y responde.
Un perdedor solo espera una oportunidad para hablar.
7. Un vencedor respeta aquellos que son superiores a el y trata de algo con ellos.
Un perdedor resiste aquellos que son superiores a el y trata de encontrar sus defectos.
8. Un vencedor se siente responsable por algo mas que solo su .
Un perdedor no colabora y siempre dice: "Yo solo hago mi trabajo."
9. Un vencedor dice: "Debe una mejor forma de hacerlo ..."
Un perdedor dice: "Esta es la forma que siempre lo hicimos."
viernes, 8 de abril de 2011
LA LEYENDA DEL CEREZO Y EL SAUCE .
Cerca de Nagasaki vivía un médico y filósofo llamado Shirobei Akyama, que estaba convencido que el origen de las enfermedades humanas era la mala utilización del cuerpo y del espíritu. Este precursor de la medicina psicosomática partió hacia China donde se decía que las técnicas terapéuticas hacían maravillas.
Estudió los principios del Tao, la acupuntura y algunas técnicas del famoso Wu Shu, lucha china que utiliza las proyecciones, las luxaciones y los golpes, creada por un médico para restablecer rápidamente las convalecencias y desarrollar el cuerpo armoniosamente.
Vuelto a Japón, Shirobei Akyama enseñó a algunos discípulos una veintena de técnicas de reanimación y tres o cuatro ataques sobre puntos vitales. Había comprendido el principio positivo de la filosofía del tao, así como sus aplicaciones prácticas en medicina y en la lucha. Al mal, se opone el mal, a la fuerza, la fuerza. Pero, ante una enfermedad difícil de definir o muy poderosa (o un adversario muy fuerte), los principios chinos no tenían respuesta. Los discípulos del médico se descorazonaron y le abandonaron. Akyama, perplejo, se retiró a un pequeño templo y se impuso una meditación de cien días.
En el transcurso de este tiempo de ascetismo, el espíritu de Akyama llegó a alcanzar una extraordinaria tensión.Todo era puesto en cuestión: la filosofía china ying y yang, la acupuntura de la que emana y, en fin, todos los métodos de combate.
Una mañana que nevaba abundantemente, Akyama paseaba por el jardín del templo. Iba escuchando los crujidos de las ramas de los cerezos, doblegados por el peso de la nieve. Luego, vio un sauce al borde del río. El peso de la nieve curvaba sus ramas, pero la flexible madera se liberaba entonces de su carga de nieve y volvía a recuperar su posición inicial.
¡Fue como una iluminación!
A lo positivo hay que oponer su complemento: lo negativo. A la fuerza, hay que reaccionar con la flexibilidad. Si un atacante os empuja, no opongáis con vuestra fuerza, ya que si la suya es superior nos arriesgamos a ser derrumbados. A la fuerza del empuje ceded rápidamente con un súbito e inesperado retroceso. Vuestro adversario habrá hundido una puerta abierta y, desequilibrado, caerá a vuestros pies. Si, por el contrario, un adversario tira de vosotros hacia él, no os mantengáis tirantes en una vana resistencia. Abalanzaos en el sentido de su tracción y, entonces, aprovechad de su desequilibrio para derribarle sin un gran esfuerzo.
El médico de Nagasaki perfeccionó entonces el ataque y la defensa de la lucha cuerpo a cuerpo y creó centenares de técnicas. Sus discípulos propagaron sus enseñanzas bajo el nombre de Yoshin-Ryu o Escuela del Corazón del Sauce
Estudió los principios del Tao, la acupuntura y algunas técnicas del famoso Wu Shu, lucha china que utiliza las proyecciones, las luxaciones y los golpes, creada por un médico para restablecer rápidamente las convalecencias y desarrollar el cuerpo armoniosamente.
Vuelto a Japón, Shirobei Akyama enseñó a algunos discípulos una veintena de técnicas de reanimación y tres o cuatro ataques sobre puntos vitales. Había comprendido el principio positivo de la filosofía del tao, así como sus aplicaciones prácticas en medicina y en la lucha. Al mal, se opone el mal, a la fuerza, la fuerza. Pero, ante una enfermedad difícil de definir o muy poderosa (o un adversario muy fuerte), los principios chinos no tenían respuesta. Los discípulos del médico se descorazonaron y le abandonaron. Akyama, perplejo, se retiró a un pequeño templo y se impuso una meditación de cien días.
En el transcurso de este tiempo de ascetismo, el espíritu de Akyama llegó a alcanzar una extraordinaria tensión.Todo era puesto en cuestión: la filosofía china ying y yang, la acupuntura de la que emana y, en fin, todos los métodos de combate.
Una mañana que nevaba abundantemente, Akyama paseaba por el jardín del templo. Iba escuchando los crujidos de las ramas de los cerezos, doblegados por el peso de la nieve. Luego, vio un sauce al borde del río. El peso de la nieve curvaba sus ramas, pero la flexible madera se liberaba entonces de su carga de nieve y volvía a recuperar su posición inicial.
¡Fue como una iluminación!
A lo positivo hay que oponer su complemento: lo negativo. A la fuerza, hay que reaccionar con la flexibilidad. Si un atacante os empuja, no opongáis con vuestra fuerza, ya que si la suya es superior nos arriesgamos a ser derrumbados. A la fuerza del empuje ceded rápidamente con un súbito e inesperado retroceso. Vuestro adversario habrá hundido una puerta abierta y, desequilibrado, caerá a vuestros pies. Si, por el contrario, un adversario tira de vosotros hacia él, no os mantengáis tirantes en una vana resistencia. Abalanzaos en el sentido de su tracción y, entonces, aprovechad de su desequilibrio para derribarle sin un gran esfuerzo.
El médico de Nagasaki perfeccionó entonces el ataque y la defensa de la lucha cuerpo a cuerpo y creó centenares de técnicas. Sus discípulos propagaron sus enseñanzas bajo el nombre de Yoshin-Ryu o Escuela del Corazón del Sauce
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