Con la katana en las manos

Con la katana en las manos
Matarias por amor ?

lunes, 11 de abril de 2011

En las manosdel destino

Un gran general, llamado Nobunaga, había tomado la decisión de atacar al enemigo, a pesar de que sus tropas fueran ampliamente inferiores en número. Él estaba seguro de que vencerían, pero sus hombres no lo creían mucho. En el camino, Nobunaga se detuvo delante de un santuario Shinto. Declaró a sus guerreros:

-Voy a recogerme y a pedir la ayuda de los kamis.

Después lanzaré una moneda. Si sale cara venceremos, si sale cruz perderemos. Estamos en las manos del destino.

Después de haberse recogido unos instantes, Nobunaga, salió del templo y arrojó la moneda. Salió cara. La moral de las tropas se inflamó de golpe. Los guerreros creyeron firmemente que saldrían victoriosos, combatieron con una intrepidez tan extraordinaria que ganaron la batalla rápidamente.

Después de la victoria, el ayudante del general le dijo:

-Nadie puede cambiar el destino. Esta victoria inesperada es una prueba.

-¿Quién sabe? - respondió el general, al mismo tiempo que le enseñaba una moneda... trucada, que tenía cara en ambos lados.

sábado, 9 de abril de 2011

Un guerero...

Hay quienes:

... usan siempre la misma ,

... llevan amuletos,

... hacen promesas,

... imploran mirando al cielo,

... creen en supersticiones.



Otros:



... siguen corriendo aun cuando les tiemblan las piernas,

... siguen aunque se queden sin aire,

... siguen luchando cuando todo parece perdido,

... siguen como si cada vez fuera la ultima vez, convencidos de que la vida misma es un desafío.



Sufren,

... pero no se quejan porque saben que:



... el dolor pasa,

... el sudor se seca,

... el cansancio termina.



Pero hay algo que nunca desaparecerá:



... La satisfacción de haberlo logrado



En sus cuerpos:

... hay la misma cantidad de músculos

... en sus venas corre la misma sangre



Lo que los hace diferentes



Es su espíritu



La determinación de alcanzar la cima



Una cima a la que no se llega superando a los demás sino superándose a uno mismo



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El Vencedor y el Perdedor

1. Cuando un vencedor comete un error, dice: "Yo me equivoque!"
Cuando un perdedor comete un error, dice: "No fue mi culpa."

2. Un vencedor trabaja duro y tiene mas tiempo.
Un perdedor está siempre "muy ocupado" para hacer lo que es necesario.

3. Un vencedor enfrenta y supera los .
Un perdedor da vueltas y nunca consigue resolverlos.

4. Un vencedor se compromete.
Un perdedor hace promesas.

5. Un vencedor dice: "Yo soy bueno, sin embargo no tan bueno como me gustaría ser."
Un perdedor dice: "Yo no soy tan malo como tantos otros."

6. Un vencedor , comprende y responde.
Un perdedor solo espera una oportunidad para hablar.

7. Un vencedor respeta aquellos que son superiores a el y trata de algo con ellos.
Un perdedor resiste aquellos que son superiores a el y trata de encontrar sus defectos.

8. Un vencedor se siente responsable por algo mas que solo su .
Un perdedor no colabora y siempre dice: "Yo solo hago mi trabajo."

9. Un vencedor dice: "Debe una mejor forma de hacerlo ..."
Un perdedor dice: "Esta es la forma que siempre lo hicimos."

viernes, 8 de abril de 2011

LA LEYENDA DEL CEREZO Y EL SAUCE .

Cerca de Nagasaki vivía un médico y filósofo llamado Shirobei Akyama, que estaba convencido que el origen de las enfermedades humanas era la mala utilización del cuerpo y del espíritu. Este precursor de la medicina psicosomática partió hacia China donde se decía que las técnicas terapéuticas hacían maravillas.

Estudió los principios del Tao, la acupuntura y algunas técnicas del famoso Wu Shu, lucha china que utiliza las proyecciones, las luxaciones y los golpes, creada por un médico para restablecer rápidamente las convalecencias y desarrollar el cuerpo armoniosamente.

Vuelto a Japón, Shirobei Akyama enseñó a algunos discípulos una veintena de técnicas de reanimación y tres o cuatro ataques sobre puntos vitales. Había comprendido el principio positivo de la filosofía del tao, así como sus aplicaciones prácticas en medicina y en la lucha. Al mal, se opone el mal, a la fuerza, la fuerza. Pero, ante una enfermedad difícil de definir o muy poderosa (o un adversario muy fuerte), los principios chinos no tenían respuesta. Los discípulos del médico se descorazonaron y le abandonaron. Akyama, perplejo, se retiró a un pequeño templo y se impuso una meditación de cien días.

En el transcurso de este tiempo de ascetismo, el espíritu de Akyama llegó a alcanzar una extraordinaria tensión.Todo era puesto en cuestión: la filosofía china ying y yang, la acupuntura de la que emana y, en fin, todos los métodos de combate.

Una mañana que nevaba abundantemente, Akyama paseaba por el jardín del templo. Iba escuchando los crujidos de las ramas de los cerezos, doblegados por el peso de la nieve. Luego, vio un sauce al borde del río. El peso de la nieve curvaba sus ramas, pero la flexible madera se liberaba entonces de su carga de nieve y volvía a recuperar su posición inicial.

¡Fue como una iluminación!

A lo positivo hay que oponer su complemento: lo negativo. A la fuerza, hay que reaccionar con la flexibilidad. Si un atacante os empuja, no opongáis con vuestra fuerza, ya que si la suya es superior nos arriesgamos a ser derrumbados. A la fuerza del empuje ceded rápidamente con un súbito e inesperado retroceso. Vuestro adversario habrá hundido una puerta abierta y, desequilibrado, caerá a vuestros pies. Si, por el contrario, un adversario tira de vosotros hacia él, no os mantengáis tirantes en una vana resistencia. Abalanzaos en el sentido de su tracción y, entonces, aprovechad de su desequilibrio para derribarle sin un gran esfuerzo.

El médico de Nagasaki perfeccionó entonces el ataque y la defensa de la lucha cuerpo a cuerpo y creó centenares de técnicas. Sus discípulos propagaron sus enseñanzas bajo el nombre de Yoshin-Ryu o Escuela del Corazón del Sauce